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“La condición parlamentaria de las distintas sociedades o entidades de jóvenes que desean, dentro de su rica diversidad, unirse, debe tener, más que una legalidad formal o convencional, una legalidad transcendental”

Fernando Rielo, Carta fundacional del PUJ

“Existe una conciencia moral inscrita en cada ser humano desde su nacimiento, independientemente de su creencia religiosa, por ello puede reconocer y asumir un comportamiento ético, tanto personal como social. Renunciamos a todas las formas de relativismo moral”.

Carta Magna del PUJ, art I.3

 

Han sido TRESCIENTOS, provenientes de 17 países, los jóvenes que se han dado cita en NUEVA YORK para la SEGUNDA sesión plenaria del Parlamento Universal de la Juventud.

La «Carta Magna de valores para una nueva civilización», fruto de dos años de trabajo desarrollado por miles de jóvenes de veinte países y de cuatro continentes, ha sido presentada en el Palacio de las Naciones Unidas en Nueva York, el 13 de agosto de 2010.

La presentación del documento en la ONU ha sido el momento más importante de los tres días de sesiones de trabajo del PUJ (11-13 de agosto) durante los cuales los jóvenes han discutido y elaborado en común la carta de valores, síntesis de los ideales que nutren con relación a la sociedad actual.

El PUJ ha concluído de este modo un trabajo que comenzó en 2008 a través de encuentros locales y nacionales, y que ha visto una primera sesión internacional en 2009 en Roma, en la que participaron jóvenes de diecisiete países.

Con la Carta Magna, el PUJ quiere afirmar la necesidad de dar un fundamento profundo a los derechos del hombre y de considerar la dimensión relacional de la persona, la cual está abierta a una unión con las demás personas y con la transcendencia.

El PUJ tiene por objetivo dar a conocer a las autoridades internacionales la voz de los jóvenes, con el fin de que la carta de valores inspire transformaciones positivas en todos los ámbitos de nuestra sociedad; sin embargo, tiene la convicción de que los frutos más relevantes se producirán en la vida de aquéllos jóvenes que se asumirán sus contenidos y compromisos».

En la presentación de la Magna Carta han intevenido el arzobispo emérito de Nueva York, Card. Edward Egan y el representante del Observador permanente de la Santa Sede antes las Naciones Unidas, Mr. Lucas W. Swanepoel, además de los responsables de la organización juvenil que promueve el PUJ, la Juventud Idente.

El PUJ no solicita a personas o instituciones terceras la responsabilidad de resolver los problemas, más bien propone que se inicie por una pregunta: ¿qué puedo hacer yo para cambiar una realidad que no me convece? Y no defiende intereses particulares porque los jóvenes del PUJ han puesto al centro de su quehacer el bien común. La «Carta Magna de valores para una nueva civilización» es un texto estructurado alrededor de diez dimensiones de la vida social (como la familia, el trabajo, la política, la economía, las relaciones educativas, las redes de comunicación, el medio ambiente) sobre cada una de las cuales los jóvenes «parlamentarios» enumeran una serie de principios acompañados por compromisos precisos. Como fundamento de todo el resto, se encuentra el reconocer una apertura de la persona a la transcendencia, porque «la auténtica vivencia espiritual ha sido siempre motivo de desarrollo de la civilización, con repercusiones positivas en la cultura y en la vida social». Puntos fuertes de la Carta son la defensa de la dignidad de la persona desde el momento de la concepción hasta la muerte, el apoyo a la unidad y a la fidelidad en la familia, la promoción de una cultura del perdón y del voluntariado, la subsidiariedad en política, el respeto de la ética como motor de la economía, la prioridad de la familia en la educación, el uso responsable de los medios de comunicación. (Augusto Cinelli, Avvenire 14/08/2010)

 

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